Reseña La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guersney
Mary Ann Shaffer (1934-2008) fue una escritora, bibliotecaria y librera estadounidense. Durante un viaje a la isla de Guernsey quedó fascinada por su historia durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Aquella curiosidad la llevó a investigar durante años hasta convertir ese interés en su primera y única novela. Enferma de cáncer durante la fase final del manuscrito, contó con la ayuda de su sobrina, la escritora Annie Barrows, para preparar la obra para su publicación. Mary Ann Shaffer falleció poco antes de que el libro viera la luz, sin llegar a conocer el enorme éxito que alcanzaría.
La novela comienza cuando Juliet Ashton, una escritora londinense, recibe una carta inesperada de un desconocido de la isla de Guernsey. Ese primer contacto la llevará a conocer a los miembros de una peculiar sociedad literaria nacida de manera casi accidental durante la ocupación alemana de la isla.
A través de las cartas, Juliet irá descubriendo las historias de sus habitantes, los vínculos que los unen y el recuerdo imborrable de una mujer cuya ausencia sigue marcando la vida de todos.
En cuanto al contexto histórico, uno de los aspectos más interesantes de la novela es que se desarrolla sobre un hecho histórico poco conocido: la ocupación alemana de las Islas del Canal entre 1940 y 1945. Mientras el Reino Unido resistía la guerra, Guernsey permaneció bajo dominio alemán durante cinco años.
Aunque los personajes son ficticios, muchas de las situaciones que aparecen en la novela —el racionamiento, las deportaciones, el miedo constante o las difíciles relaciones entre algunos isleños y soldados alemanes— están inspiradas en testimonios reales.
Toda la historia está contada mediante cartas. No hay un narrador tradicional, sino que son los propios personajes quienes, al escribir, revelan su personalidad, sus recuerdos y sus sentimientos.
Este formato hace que el comienzo pueda resultar algo lento y confuso, ya que aparecen muchos personajes en poco tiempo. Sin embargo, poco a poco el lector termina sintiendo que también forma parte de esa correspondencia.
Temas principales
El amor por los libros
Si tuviera que definir esta novela con una sola frase sería: un auténtico grito de amor a la literatura.
Los libros no aparecen solo como objetos, sino como refugio, compañía y forma de resistencia. La sociedad literaria nace casi por casualidad, pero acaba convirtiéndose en un lugar donde sus miembros encuentran esperanza en medio de la guerra.
Además, la novela está llena de referencias a escritores y obras: las hermanas Brontë, Wilkie Collins, Catulo, Charles Lamb, Séneca y muchos otros. Muchas de estas anécdotas tienen una base histórica real, por lo que la lectura resulta especialmente disfrutable para quienes aman la literatura clásica.
La amistad y la comunidad
La novela habla de personas muy distintas que, gracias a los libros, construyen una familia elegida. Cada personaje aporta algo diferente y demuestra que la amistad puede surgir en los momentos más difíciles.
La memoria y la guerra
Más que una novela bélica, es una historia sobre las personas que sobreviven a la guerra y sobre cómo recuerdan a quienes ya no están. La ocupación alemana nunca se presenta como un simple decorado, sino como un acontecimiento que cambia para siempre la vida de toda una comunidad.
La película me había encantado cuando la vi hace años, aunque apenas la recordaba. Por eso decidí leer la novela casi desde cero.
Reconozco que el principio se me hizo bastante pesado. El formato epistolar exige paciencia y durante las primeras páginas me costó situar a los personajes. Sentía que la historia tardaba en arrancar.
Sin embargo, conforme fui avanzando entendí que la autora necesitaba ese tiempo para construir la comunidad de Guernsey.
Mi personaje favorito, sin ninguna duda, ha sido Elizabeth McKenna. Desde el principio transmite una enorme fuerza y un gran coraje. Es el personaje que más me intrigó durante toda la novela y, precisamente por eso, terminé con la sensación de que la autora podría haber profundizado mucho más en ella. Me habría encantado conocer más detalles de su vida y que parte de la historia estuviera narrada desde su propio punto de vista.
También disfruté mucho de la relación entre Juliet y Dawsey, que se desarrolla de una forma pausada y natural, y de Isola, que aporta algunos de los momentos más divertidos y entrañables del libro.
Mi única crítica es que la novela me dejó con ganas de más. Me hubiera gustado que algunas escenas importantes estuvieran desarrolladas con mayor profundidad y que ciertos personajes, especialmente Elizabeth, tuvieran más espacio.
Aun así, es una novela cálida, optimista y muy humana. Un homenaje a la amistad, a la memoria y, sobre todo, al poder de los libros para unir a las personas incluso en los momentos más difíciles.








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